Segundo día de aventuras en El Palomar

Hoy ha amanecido una mañana fría, pero una ducha caliente y un buen desayuno nos han puesto las pilas para comenzar las actividades que hacen tan especial a esta granja.

Hemos cuidado a los simpáticos suricatos, que son muy curiosos y corretean por todos lados. También a los zorros, que casi parecen perritos y se dejan acariciar. Hemos conocido a Overón, un ciervo bebé al que hemos alimentado con biberón. Además, hemos limpiado las jaulas y dado de comer a las gallinas japonesas, que tienen plumas en las patas, a las suaves chinchillas, a las alpacas, a las cabras, a las cobayas y a un montón de animales más.

Por la tarde, después de comer un buen plato de lentejas, ha llegado el momento de poner nuestros músculos en acción y hemos escalado, montado a lomos de Tambo, el caballo negro, y nos hemos lanzado en la tirolina tras pasar los puentes suspendidos entre los árboles.

Seguro que esta noche dormimos del tirón.

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