Día del Libro en 3º y 4º E.P.

El pasado día 23 de abril, los alumnos de 3º y 4º de Educación Primaria celebramos el Día del Libro de una manera distinta a la habitual pero llenos de creatividad. Nuestros profesores de Lengua comenzaron una historia en el tablón de Classroom y los alumnos nos fuimos encargando de ir continuando la historia con las aportaciones e ideas que nos iban surgiendo. ¡Nos encantó ser escritores por un día! A continuación os dejamos las historias realizadas por las clases de 3º B, 4ºA, 4ºB y 4ºC. Esperamos que os gusten.

3º E.P. B

Mi abuelo es inventor. El otro día fui a verlo y me dejó solo en su laboratorio. Allí había una gran máquina con muchos botones, mecanismos, palancas… y en un lateral, en color rojo, había un botón que decía ENCENDER.

Le di al botón, empezaron a sonar las alarmas del laboratorio, vino el abuelo y dijo: “¡Qué has hecho!”. “Le he dado al botón y han empezado a sonar las alarmas. Lo siento abuelo… ¿Se puede arreglar? Le he dado a ese botón rojo” dijo el niño. Y el abuelo dijo: “¡Vas a mandar un cohete todavía no terminado al espacio! ¡Puede que explote!”

El niño le dio a muchísimas palancas y botones entonces el cohete tenía una cámara y pudo ver un planeta secreto. Pero por error el niño se hizo invisible.

El niño, como era invisible, sin que su abuelo lo viera, se montó en la nave y se fue a un planeta lejano. El abuelo activó el sistema del radar del laboratorio para hablar con el niño. El niño descubrió que había vida en el planeta y se lo dijo a su abuelo. Se sorprendió, pero el niño se encontró con un marciano y pronto se hicieron amigos. El niño invitó al marciano a que viniera a conocer la Tierra. Entonces, cuando llegaron a la Tierra, el abuelo dijo: “¡Que has hecho! ¡Has traído un marciano a la Tierra!”. Cuando llegó el marciano, engañó al niño y llamó a más marcianos. Empezaron a invadir la Tierra y llegaron los militares y entraron en guerra los ovnis y los militares.

– ¡Madre mía! -dijo el abuelo.

– ¿Qué pasa abuelo?

– Pues que has traído un marciano

– ¿Qué? ¿Un marciano? Yo pensaba que solo era una máquina con muchos botones.

– Pues te equivocas. ¿Cómo los sacaremos de la Tierra?

– Podemos inventar una nave espacial.

Se pusieron el abuelo y el niño a construir una nave espacial. Les costó mucho trabajo, pero lo consiguieron. Metieron a todos los marcianos dentro, pero… eran fuertes y se escaparon, y pusieron el laboratorio patas arriba y robaron cosas valiosas.

Entonces empezaron la búsqueda. Siguieron su rastro con la ayuda de su perro Gully, que fue perro policía de joven. “¿Los has encontrado ya?” le dije al perro Gully.  El perro no contestó, pero en un momento se puso a ladrar. “¡Ahí están!” dijo el abuelo. “No, eso es una rama”. El perro siguió buscando… “¡Los has encontrado!”

“Guau, guau” y… apareció un mapa con pistas para llegar al motor del cohete que le llevaría a otro mundo para pedir ayuda. Primera pista: cómo se llevan el perro y el gato.

4º E.P. A : “Las aventuras de Villito y Qwerty: el encuentro con Villirty”

Una mañana soleada, Villito se levantó muy contento porque por fin iba a volver al cole después de estar muchos días en casa. Se iba a reecontrar con Qwerty, su mejor amigo, y eso le causaba mucha alegría. Después de desayunar, Villito empezó a buscar la mochila, pero no la encontraba, cuando de repente se encontró algo en su habitación… Un ladrón le estaba robando su mochila y todos sus libros estaban dentro y Villito se asustó mucho al ver al ladrón. Entonces, pensó que le iban a poner falta en todas las asignaturas. Villito llamó a Qwerty, los dos estaban muy preocupados. Qwerty le dijo que le iba a prestar sus libros, pero Villito sabía que sí o sí le iban a poner una falta. 

Villito se armó de valor y le dijo al ladrón que le devolviera los libros y el ladrón le dijo que no.  Entonces Villito llamó a la policía y vinieron enseguida, pero también se dio cuenta de que no había cole. Se despertó, se levantó y se preparó para el cole. Había sido todo un sueño, su mochila estaba donde la dejó el día anterior. ¡Qué mal rato pasó, qué pesadilla tan horrible! Rápidamente, llamó a Qwerty y le contó el sueño que tuvo y Qwerty no le creyó, pero Villito insistió. 

Cuando llegó al cole Villito se dio cuenta de que su mochila no estaba, se la había dejado en casa y tenía miedo, así que acudió a Qwerty, quien le dijo: “Tú vete corriendo a casa a cogerla y yo mientras distraigo a la profe”.

Villito fue a casa y regresó al cole con la mochila. Cuando ya estaba en clase oyó un ruido en su mochila, miró y era una lagartija verde. Al principio se asustó, pero luego la cogió y fue corriendo a enseñársela a Qwerty. Qwerty se asustó todavía más y le dijo que podrían quedársela. Villito dijo que vale, a lo que Qwerty le preguntó qué nombre le ponían y Villito dijo… No le dio tiempo a decirlo cuando Qwerty dijo que mejor se deshicieran de ella. En ese momento, llegó la profesora de Natural y les dijo que no se deshicieran de ella porque iba a ser la mascota de la clase y que como la habían salvado llevándola al colegio, serían los primeros en llevársela a casa, pero ellos dijeron que mejor no porque les daba un poco de repelús…

Entonces vino su mejor amigo Ruñito y dijo que él se la quería llevar y, como era su mejor amigo, ellos estaban encantados de que se la llevara porque así podrían verla cuando quisieran, pero para no dejarles sin premio por rescatarla llevándola al colegio, la profesora les dijo a Villito y a Qwerty que le pusieran un bonito nombre entre los dos. Como no se ponían de acuerdo tuvieron una discusión… que si uno quería Llullito el otro Chuerty… Al final el nombre lo decidió el profe de Lengua, el señor Chirtito. El nombre que le puso les encantó, la lagartija se llamaba Villirty. Villirty era grande y bonita. Tenía la piel verde y brillante. 

Qwerty, la profe Anna y Villito, estaban hablando de la mochila que Villito se había dejado en casa. De repente, se dieron cuenta de que había desaparecido Villirty. Entonces empezaron a pelearse porque decían que no habían sido responsables.

Alguien gritó, habían encontrado a Villirty en la clase de al lado y no se movía, estaba morada… hasta que se dieron cuenta que era pintura de dedos. De repente, Villirty pegó un salto enorme porque había un ladrón que se la quería llevar y se escapó de sus manos. Villito y Qwerty entraron en esa clase y vieron al ladrón yéndose hacia la ventana. Cuando Villito fue corriendo hacia la ventana para intentar detenerle, sonó un ruido: el ladrón se había dado un trompazo contra el suelo. Villito y Qwerty se asomaron, pero el ladrón huyó y no pudieron detenerlo, pero por suerte Villirty estaba a salvo, entró a clase de un salto y se fue a por Villito y Qwerty.

Villirty quería jugar con Villito y Qwerty, pero como tenían que esperar a que acabara la clase, la guardaron en la mochila de Qwerty esperando que llegara la hora del recreo, pero cuando salieron al recreo, vieron que no estaba en la mochila, se había escapado…  La vieron corriendo por las porterías del patio a través de la ventana. Entonces Villito quería salir, pero dijo Qwerty que no, que le iba a regañar la profe Anna, así que Villirty se dio cuenta de que Villito y Qwerty no podían salir. Intentaron hacer un plan para salir al patio sin que la profe Anna les regañara, pero estaban en Matemáticas y quedaba una hora hasta el patio de comedor. 

La lagartija se quedó parada en medio de la arena .Cuando salieron los niños de la E.S.O. se dieron cuenta y empezaron a asustarse. Entonces llegó una niña llamada Marta y cogió a la lagartija y la secó porque estaba llena de barro.

Villito y Qwerty estaban muy asustados porque no se hiciera daño a Villirty. De repente, le hizo daño un niño que se llamaba Paco. Entonces Villito saltó encima de la mesa y dijo: ¡Es nuestra lagartija!”. Qwerty dijo: “¡Déjala!”. La profe Anna y todos sus compañeros se quedaron callados y un niño dijo: “Es verdad, déjala”, pero Paco no les hizo caso. La profe Anna les castigó, pero Paco dijo que le daba igual, entonces vino la directora y regañó a Paco por gritar a Villito y a Villito por subirse a la mesa. Paco le rompió el rabo a la pobre lagartija y se quedaron sin patio lo que quedaba de trimestre.

Villito y Qwery se quedaron muy tristes. ¡Hasta un compañero de clase se puso a llorar por Villirty! Pero ellos no sabían que a las lagartijas les vuelve a crecer el rabo y, de repente, el sueño de Villito se hizo realidad. ¡Había un ladrón de nuevo en el cole!

Todos se pusieron a gritar, todos menos Villito, él sabía que su sueño se haría realidad… Llamaron a la policía, que llegaron enseguida. Sonaban las sirenas muy fuerte, todos los niños del colegio estaban asomados a la ventana, los profesores se enfadaron porque no había nadie atento en las clases…

Lógicamente, se trataba de una broma. El ladrón era en realidad un actor que había ido al colegio para enseñar a los alumnos a actuar correctamente en el caso de que viesen a alguien haciendo algo malo. Les enseñaron la importancia de pedir ayuda a la policía, quienes siempre están dispuestos a ayudarnos.

Para terminar, a Villirty le volvió a crecer el rabo. ¡Menuda alegría!

Tras celebrarlo dándose todos un abrazo, volvieron a casa con una gran sonrisa y agotados tras haber vivido un día lleno de aventuras y emociones.

4º E.P. B

Este bote contiene una semilla, es una semilla como otra cualquiera, no tiene nada de especial. El bote está cerrado y se puede leer lo siguiente: Esta semilla jamás deberá ser plantada.

Un día, un niño llamado Juan, se encontró el bote con la semilla y no hizo caso a las advertencias y la plantó. Luego, la semilla creció y creció hasta que no pudo más y… ¡Boom! Saltaron muchas más semillas. A continuación, las semillas se hicieron más grandes y como se cayeron al suelo empezaron a salir plantas muy grandes. Eran tan largas las raíces de las plantas que se podían trepar. Entonces, Juan escaló por la raíz y cuando terminó de escalar, vio que se trataba de una casita de madera. No sabía qué hacer: si entrar a la casa o no. Entonces tomó rápidamente una decisión: entrar en la casa. No podía creer lo que estaba viendo… la casa estaba llena de raíces con pinchos. Entró y ¡sorpresa! se encontró otro niño que había subido antes que él.

Los pinchos de la planta bloquearon la puerta y tenían que encontrar una salida para salir de allí. Entonces se metieron dentro de un laberinto enorme. Para salir del laberinto, se les ocurrió plantar más semillas, para que crecieran más plantas gigantes y ver la salida. Pero no funcionaba, no se hacían grandes ¡no podían salir!

En ese momento, plantó y plantó… ¡Y BOOM! En un minuto las plantas llegaban muuuy alto, tanto que no se podía ver la punta, pero Juan y el otro niño llamado Pedro, encontraron un gancho en la casa. Tiraron el gancho y fueron escalando poco a poco. Eran enormes, así que tardaron mucho tiempo en subir.

Lo mejor fue que encontraron la salida, pero había una mala noticia, se estaba haciendo de noche y Pedro y Juan tenían que retrasar a casa. Así que bajaron, primero Juan y luego Pedro. Al día siguiente, fueron los dos a la casa y le quitaron los pinchos (con ayuda de un adulto) y se convirtió en su casita del árbol, donde hacían muchos cómics e inventaron uno llamado “Los potatoes”.

El cómic trataba de unos buenos amigos que tenían muchas semillas, pero eran semillas de la suerte y solo las podían emplear en ocasiones especiales. Lo llamaron “Los potatoes” porque el cómic iba de patatas y en la casita del árbol pasaban muchos días, pero Juan echaba de menos a sus padres y decidió regresar a casa. Pero Pedro no quería, y entonces Pedro intentó que no se fuera de la casita del árbol. Se hizo de noche y Juan fue cuidadosamente por el bosque sin que Pedro notara que estuviera ahí y entonces de repente salió algo por detrás de un árbol. Y dijeron: “¿Qué es eso?”. Era alguien que les estaba persiguiendo y rápidamente salió a toda velocidad en dirección contraria. Al día siguiente, volvieron para hacer dos cómics más. Y daba la casualidad que los padres de los niños se iban a mudar a una finca al lado de la casa y cada vez que caía la noche, cada uno se iba a su casa: uno a la derecha y otro a la izquierda… ¡porque eran vecinos!

Se dieron cuenta de que eran vecinos, por lo que al día siguiente Pedro invitó a casa a Juan y estuvieron pensando mucho tiempo en las ideas para el cómic pero no les gustaba ninguna, entonces Juan se enfadó con Pedro, solo porque Pedro no daba ninguna idea para el cómic y…

4º E.P. C: “Una flor diferente”

Jorge era un niño diferente, no se sentía muy comprendido por los demás, no tenía muchos amigos y le encantaba imaginarse historias fantásticas. Un día observó que había crecido una flor en su jardín que por las noches se iluminaba.

Todos los días se preguntaba por qué la flor se iluminaba por la noche. Jorge, que era un niño muy curioso, decidió que iba a resolver este misterio. Entonces se puso a investigar hasta que encontró un libro que tenía un acertijo. El acertijo decía: “Si la flor se ilumina, busca en tu corazón y adivina”.

Jorge no se quedó parado, así que por las noches se levantaba a investigar y pensaba: puede que mi flor sea mágica. Jorge decidió ir en busca del mago para que le ayudase a resolver el acertijo. Pero no fue fácil encontrar al mago, se encontró con Pegaso que le llevó a un lago donde se sumergió y al llegar a la otra orilla, se perdió en un laberinto. Estaba en el País de las Maravillas donde comenzó su aventura para buscar al mago. Se encontró a un hada llamada Orquídea que le iba a llevar a la ciudad dónde estaba el mago.

El mago le dijo que conocía el secreto de las flores, pero a cambio tenía que entregarle una cosa. Jorge le preguntó: ¿qué te tengo que entregar a cambio? Y le dijo: “Tienes que darme algo muy preciado, tan preciado que te sea difícil dármelo”. Jorge se preguntaba: ¿qué le puedo dar al mago? Y pensó que le podía dar tres deseos: compartir a sus amigos, entregarle el libro más especial que tenía desde pequeño y un diamante que le dio su abuelo.

El mago se puso muy contento con los deseos y le dijo que las flores brillan por la noche cuando viven en casa de alguien de corazón puro, pero si la flor está un día sin alguien de corazón puro cerca, se muere.

Jorge estuvo pensando cómo podría proteger a la planta, pero no se le ocurría nada. Entonces se fue corriendo a buscar a sus amigos para idear un plan. Construyeron una vaya para protegerla, la cuidaban del mal tiempo y de los curiosos que se acercaban a verla. 

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